Te regalo mi cintura y mis labios para cuando quieras besar, te regalo mi locura y las pocas neuronas que quedan ya. Te doy hasta mis suspiros, pero no te vayas más. Si algún día decidieras alejarte nuevamente de aquí cerraría cada puerta para que nunca pudieras salir. Te regalo mi silencio todo, pero quédate aquí. Eres tú mi amor mis ganas de reír, el adiós que no sabré decir porque nunca podre vivir sin ti.