
Mi aire se esfuma de a poco y ya no siento temor por caerme. Quizás vuelva a levantarme, quizás no. Sólo soy yo quien tengo que decidir sobre mi futuro. Sobre lo que voy a hacer, sobre mis decisiones. Necesito tiempo para pensar y evaluarme a mí misma. Sobre lo sola que me siento, cada día más. Soy como una luz opaca que ya nadie nota. Y la felicidad es algo que siempre espero, es esa salida por la que lucho. Pero la siento más distante que el sol. Sólo veo a un único compañero al lado mío, y es el dolor. Él no me ayuda, él me deja caer siempre, pero aún así sé que me gusta ser su amiga. Nada me llena ni me conforma. Ahora todo es vacío, hueco, totalmente frío. Y cuando más se necesita un abrazo, nadie está. Me pregunto si algún día podré llenar este espacio que dejan estas lágrimas por sonrisas.