No importa lo lejos que este, no importa cómo me haya ido, ni si quiera importa el por qué. Mira hacia delante, corre, salta y sobre todo vive. Vive y se feliz. Tan feliz como no pudiste ser conmigo. Porque la vida es eso: caer y levantarse. ¿Sabes qué otra cosa te obligo que hagas ahora que ya no estoy? ENAMORATE, pero no lo hagas solo una vez. Enamórate trescientas veces al día, enamórate tantas veces que cuando llegue la persona adecuada tenga que hacer miles de estupideces hasta que te des cuenta. Y cuando la adecuada haya llegado, protégela y ámala como nunca lo has hecho. No dejes que nadie te rompa el corazón, no dejes que nadie te haga pensar que tal vez no valgas la pena, no dejes que nadie te mire por encima del hombro.