Soy humana. Como todos. Cometo errores como cualquier pendeja de mi edad, los admito y probablemente los siga cometiendo. Por puros caprichos baratos, porque soy libre, de quererme u odiarme, porque soy alocada y me gusta disfrutar hasta de aquellas cosas que son dañinas. Claro, soy todo eso y más pero me siento orgullosa de poder decir que aún siendo así, aún después de las cicatrices, aún sintiéndolas en mi piel y viviéndolas en mi cuerpo sigo caminando sola, conmigo a cuestas. A mi paso pero camino. Después de todo, lento se llega.