Te mueres por unas miserables caricias. Por un plan de un aburrido lunes por la tarde. De besos a cada rayito de sol. Aunque sea de puntillas. Aunque se haga de noche después. Te mueres. Y lo sabes. Lo dicen tus ojos, tu boca, tus manos, tu todo. Te haces el difícil. El difícil y el complicado, intentas tener el mando a distancia. Estás más que enamorado de mí, cariño. No puedes salir de ahí, estás hasta las trancas por mí. Lo intentas disimular pero yo... yo, sigo en mi línea. Siempre firme. Siempre firme y orgullosa de tenerte más que calado.'