A veces hace falta perder la esperanza y la ilusión. Lo que en un principio puede parecer el fin de todo, puede ser el comienzo de algo mejor. La ilusión, es una palabra edulcorada, que sostiene al héroe de todas las películas que hablan de alcanzar un sueño, pero la ilusión puede ser una trampa.
Un iluso, es alguien que cree cualquier cuento. La ilusión es una burbuja. Hay que salirse de la película de héroes, romántica y ver la realidad. Tal vez sea menos bella, que la ilusión pero lo que es seguro, es que la ilusión nunca da lo que promete.
Soñar es querer cambiar la realidad, la ilusión es negarla. La desilusión, no es otra cosa que una bofetada de la realidad. Nos dice: ¡ey, no seas iluso! las cosas no son como son. Y una vez, que hayamos perdido esa ilusión, que hayamos llorado por ese mundo ideal que soñábamos, apretamos la realidad con las dos manos y decimos: ¿Y ahora qué hacemos con esto? Ahí donde termina la ilusión, empieza la vida real