Y de repente miras hacia el pasado y te das cuenta de todas las cosas que cambiaron, tanto como para bien y como para no tanto y no lo podes creer.
Personas que hasta hace relativamente poco tiempo no conocías y hoy son imprescindibles, personas con las que te dejaste de llevar y después volvieron y no podes entender cómo pudiste sobrellevar el tiempo sin ellas, personas que antes entendías y hoy se te hace cada vez más difícil, personas con las que antes hablabas todos los días y sus 24hrs y hoy suelen aparecer una vez por mes, y aunque no te importe demasiado recordás con nostalgia, cosas que cambiaron de un momento a otro, otras que cambiaron tan de a poco que ni siquiera te diste cuenta, vos, vos misma, te miras en el espejo y ya no sos como antes, ¿te reconoces? Tal vez si, tal vez no, miramos hacia adentro y nuestra mente también cambió, aunque cada tanto, todavía, tenemos esas crisis momentáneas que nos recuerdan lo que no queremos volver a ser, pero en lo que también reconocemos una parte de nosotros, podemos hasta a veces, en esos momentos, tener una charla con nosotros mismos, como si se encontraran dos “yo” distintos, la de ahora, y la de antes, en donde se reconfortan a sí mismas.
Una dice “no es para tanto, sabes que estás mucho mejor ahora, no tengas miedo, sabemos que todo va a estar bien” y la otra response “lo sé, solo vuelvo para calmarte, para recordarte que por mucho que las cosas cambien seguís sintiendo, no sos una piedra, sos una persona, sos yo, y está bien que puedas permitirme llorar de vez en cuando, y después si, después todo va a estar bien.