Sabíamos no decirnos nada, conservando en apariencias, una amistad consolidada. Sabíamos no exigirnos mucho… Quiso el destino que ese día hiciera frio, que el ruido de la lluvia me hiciera hablarte al odio. Y si el diablo se contenta con que dudes un instante, vos y yo nuestras miserias y otras noche por delante amor.