Me tomo por la cintura. Yo reía como loca, me hacía cosquillas su tacto en mis caderas. En ese mismo instante no tenía noción del lugar o de las personas. Solo estábamos él y yo, yo y él. La estábamos pasando bien. Bueno, él era parte de esa sensación rara que ahora sentía. No había nada en mi mente. Estaba vacía y en blanco.
Mi risa acariciaba sus mejillas, mientras él me hacía cosquillas en mi estomago. Pataleaba como una niña.