Te fuiste antes de que me vaciara de ti. Desaprovechaste tantas cosquillas tras las orejas. Cientos de cosquilleo por la espalda y miles de besos en las comisuras de los labios. Podrías haberlos usado y abandonarme después y sin embargo te fuiste antes. Y así me quedé. Con más amor del que había sentido nunca y sin poder abarcarlo. Mucho más de lo que era capaz de sujetar y entender. La solución fue entregarlo antes de que el peso me tirara al suelo. Así fue como regalé todo lo especial que hubo entre tú y yo al primero que pasó. Entiende que era demasiado para mí. Se hizo para dos y tú no lo quisiste. Así que lo vendí demasiado barato.