Quizás me he cansado de dar demasiado por los demás y de no recibir nada a cambio. Pensé que lo soportaría, que sería capaz de llevarlo, que no me afectaría... Pero, ¿a quién quiero engañar? ¿Quién no se cansa de dar y no recibir? Porque llega un punto en el que me canso; que quiero mandarlo todo a la mierda. Llega un día en el que me da por pensar que siempre soy yo la que se calla las cosas, la que no dice lo que piensa, la que llora en silencio, la que finge sonrisas, la que aparenta estar bien. Siempre soy yo, la misma tonta que intenta ayudar a los demás, la que escucha todos los problemas, la que seca las lágrimas de los amigos, y la que abraza en los momentos más oportunos. ¿Quién no se cansa de ser demasiado buena? ¿De estar ahí para todos, y luego no tener a nadie cuando lo necesitas? Porque puedo aparentar que no necesito a nadie, y que yo misma me basto para seguir hacia delante, pero siempre mantengo la esperanza de que aparezca esa persona y vea más allá de mis ojos, que observe más allá de mis sonrisas, que entienda más allá de mis palabras. Alguien que tome su tiempo en escucharme, y en conocer a la verdadera yo que se mantiene escondida.