Así solías decirme vos a mí: dale tiempo al tiempo. Me he pasado años haciendo eso, viendo la vida pasar en la dulce espera de que el tiempo me de algo que no poseo, algo que me haga mejor, o simplemente algo nuevo. Esperaba algo del tiempo. Ridículo. Pero por alguna razón tenía sentido para mi en ese momento. Me acerqué al mar y pude ver todos esos detalles que sueles pasar por arriba, pude ver transparentes todos esos pensamientos que ahogo en mi mísma, como místicas sin resolver. El Océano, infinito, reflejaba a una persona extrañando a otra, y las olas deshaciéndo esa vista frente a mí. Fue algo íntimo, propio, sólo mío, Miré el horizonte, respiré hondo y te retuve, como ese recuerdo nítido y tan viejo a la vez. Dejé escapar ese aire, esa parte de mí, te he dejado ir para que sepas que una mañana ventosa, en el más abismal de los mares, hundí mi eterno aprecio por vos
Así solías decirme vos a mí: dale tiempo al tiempo. Me he pasado años haciendo eso, viendo la vida pasar en la dulce espera de que el tiempo me de algo que no poseo, algo que me haga mejor, o simplemente algo nuevo. Esperaba algo del tiempo. Ridículo. Pero por alguna razón tenía sentido para mi en ese momento. Me acerqué al mar y pude ver todos esos detalles que sueles pasar por arriba, pude ver transparentes todos esos pensamientos que ahogo en mi mísma, como místicas sin resolver. El Océano, infinito, reflejaba a una persona extrañando a otra, y las olas deshaciéndo esa vista frente a mí. Fue algo íntimo, propio, sólo mío, Miré el horizonte, respiré hondo y te retuve, como ese recuerdo nítido y tan viejo a la vez. Dejé escapar ese aire, esa parte de mí, te he dejado ir para que sepas que una mañana ventosa, en el más abismal de los mares, hundí mi eterno aprecio por vos