Te devuelvo mi ausencia permanente, mi seguridad frente a ti, mi confianza, mi auto-respeto, mi almohada llena de ilusiones y lágrimas. Te devuelvo las piezas de este puzle que a ninguno de los dos ya le apetece acabar. Te devuelvo estas promesas que nunca quise perder, en las que me aferraba día y noche. Te devuelvo la ilusión empolvada que nunca renovamos. Te devuelvo mis letras que un día hablaron de ti, y de mí